Luego de desandar el 2020, año que quedará en la historia universal como esa porción de tiempo en que una nueva normalidad nos impuso el desafío de buscar alternativas para vivir y convivir, llegamos al final de un nuevo ciclo lectivo.
Diferente, cargado de virtualidad, frío en sensaciones y con la gran carencia del encuentro real entre los distintos actores del proceso educativo.
Y en el centro nuestros Egresados, que nos dejan para seguir caminando hacia el futuro, en ese andar que lleva a cada uno a buscar su lugar en el mundo y concretar así, su proyecto personal de vida. Se van… y en los corazones de todos los que formamos la comunidad educativa del IVO, hay sentimientos encontrados que nos embargan.

Es que a nadie se le ocurriría pensar a fines del año pasado que un virus haría tantos desmanes privándonos del encuentro cara a cara, del abrazo, de la celebración colectiva por los logros, de las juntadas, de las despedidas con calor humano… De ese cierre tradicional en el que el Colegio vibraba en latidos de fiesta cuando despedía, con distintos eventos, a cada promoción que egresaba de sus aulas.








